domingo, 9 de octubre de 2016

Capítulo 2: Miradas encontradas

Me desperté en un camastro deslumbrándome el sol tras la ventana. Mire a mi lado y una hermosa chica de cabellos castaños me observaba desde su asiento. Esbozo una sonrisa al verme con los ojos abiertos.
- Me sorprendiste cuando te desmayaste – jugaba con un puñal de color esmeralda. Cerro un poco los ojos y se levanto. Se puso a observar tras la ventana y acto seguido su preciosos ojos castaños se volvieron a fijar en los míos.- Creía que habías muerto cuando te desmayaste y hubiera sido una pena para alguien tan valeroso como tu. Te la apañaste bien con la espada contra esa bestia- mostró un poco de fascinación por mi- ¿Quien te enseño?
Intente recomponerme un poco pero las heridas me dolieron al hacerlo. Era un dolor muy intenso y creía que todas se abrirían pero por suerte no fue así.
-Yo de ti no me movería mucho si no quieres que se monte aquí una sangría.
-¿Quien eres?- dije a la muchacha de semejante edad a la mía
- Perdón, he olvidado presentarme. Mi nombre es Cristal Doragon.
-¿Eres hija del legendario caballero imbatible?-dije sorprendido. Eso explicaría su gran dominio con la espada a su corta edad. Las leyendas decían que dicho caballero se enfrento a un ejercito de un millar de hombres y salio impune. La espada que llevaba fue proclamada como “devora almas”.
-Normalmente las personas educadas se presentarían- me dijo con seriedad
-Mi nombre es Rayner sin apellido. Hijo de un herrero con sueños de convertirme en caballero
- Que valiente al decirme tus sueños- me dijo sonriendo
- Es que confió en ti, lady Doragon.
-Puedes llamarme por mi nombre. Dejemos los formalismos para los nobles y los caballeros de verdad- De repente paso de estar sonriendo a estar seria. Fue en un instante que la noción del tiempo me pareció nada.-¿Puedo hacerte una pregunta, Rayner?- asentí con la cabeza- ¿Te conozco de algo?. Me suena de haberte visto en algún lugar o de conocerte con anterioridad.
- No creo haberte visto nunca o conocido de antes. Seguramente puede que me hayas confundido con alguien más- paso el peso de un pie al otro y se acerco a mi. Se encontraba muy cerca de mi. Incluso podía oler la fragancia de su cabello… Jamas olvidaría ese olor a rosas silvestres.
-¿Estas seguro? Entonces porque…- y de pronto se sonrojo. No comprendí porque cogió el color de un tomate pero tampoco le quise dar importancia.
La tarde llego y nos la pasamos hablando y conociéndonos. Fue la primera vez que estaba con una chica y la verdad fue muy agradable. Cristal me caía muy bien y tenia un algo que la hacia especial. Cada momento que pasaba quería conocerla más igual que yo a mi. Dejamos de ser extraños para empezar a ser amigos.
Al llegar la noche me dijo que avisaría a mi padre que me hallaba en una posada de la ciudad. Yo le inste al alba del siguiente día,mas ello no quiso hacerlo. Sabia con certeza su habilidad con la espada y me prometió que volvería tan rápida como una flecha. Me convenció ademas , no quería preocupar a padre.
Pasaron días y ella no regresaba. Mi preocupación crecía por momentos pero no podía moverme por las heridas que poseía.
Cuando estaba casi curado, un estruendo hubo abajo en el comedor de la posada. Oía gritos y maldiciones. El sonido del acero cortando el aire fue lo que definitivamente me advirtió de que algo malo iba a acontecer.
Me levante como pude. Las heridas ya casi no me dolían. Cogí mi espada y salí por la puerta,acto seguido, baje las escaleras. Lo que encontré abajo fue mucha sangre, cuerpos sin vidas, tres hombres armados con espadas y un fuego creciente.
Los tres guerreros se percataron de mi presencia, y sin ni siquiera preguntar, se abalanzaron contra mi. Desenvaine mi espada y choco contra la primera que me iba alcanzar. A continuación esquive la segunda agachando la cabeza, yen sucesión, metí un tajo a la altura del estomago. La sangre broto con rapidez. Le clave la espada de nuevo en el mismo lugar y lo utilice de escudo contra el tercer hombre. Con mayor rapidez que el tercer hombre, desclave la espada y le hice un corte también en el estomago. Mi respiración acelerada denotaba el esfuerzo que suponía enfrentarme a gente con mayor paso del tiempo.
- Eres bueno, chico-dijo el ultimo guerrero en pie.- Va a ser muy divertido matarte.
- No me subestimes por mi edad y mi tamaño- acto seguido me abalance contra él.
Hizo un movimiento recto con la espada, como yo esperaba. Torcí a la derecha y pegue un pequeño salto clavándole mi arma en su cuello. Después realice un tajo vertical acabando así con su vida.
Nadie sobrevivió a aquel asalto excepto yo. Debía salir rápido de aquel lugar antes de que el fuego me devorara entres sus fauces.

Cuando abrí la puerta, para mi sorpresa, el pueblo estaba arrasado. Una guerra que ni yo sabia había comenzado...

domingo, 2 de octubre de 2016

Cápitulo 1: EL pequeño caballero




-¿Jugamos otra vez a caballeros y princesas?-me dijo el muchacho que a mi vera se hallaba. Sus ojos de color azul cielo me observaban mientras que en sus manos portaba espadas de madera ( o lo que era parecido).
-Por supuesto-dije con ilusión. La infancia siempre es la etapa más feliz de una persona. Siempre riendo de cualquier cosa, ilusionándose por cada pequeño detalle, viviendo sin pensar en ningún futuro, exento de preocupaciones.
- Has ofendido mi honor, sir Rayner- me dijo mi mejor amigo mientras empuñaba la espada de madera- Os desafió a un duelo.- Hizo una pausa dramática. Me puse en la misma postura y entonces lo mire desafiante.
-Acepto el duelo por mi honor,sir Erwin.
-Quien gane se llevara la mano de la princesa y en un futuro se casara con ella.
- Sera si la princesa quiere y si lo acepta- dije yo riéndome. Erwin se molesto un poco por no seguirle el rollo pero lo olvido al instante.
Empezó nuestro duelo acto seguido. Nuestras espadas se cruzaron al instante. Mantuvimos una buena lucha(aunque en realidad fuera un duelo entre principiantes). La batalla termino en cuanto hice que volara la espada de Erwin por los aires. Cayo al suelo y yo le ofrecí mi mano para levantarse. Acepto de inmediato.
-Siempre me ganas – me dijo mientras resoplaba del cansancio- ¿Como lo haces?
- Mi padre me enseña un poco de esgrima todos los días. Mi sueño siempre ha sido convertirme en caballero- dejo escapar una pequeña risa- ¿Te ríes de mi sueño?
- Por supuesto que no. Se que eres capaz de lograr ese sueño. Pero nadie pensaría que el hijo de un herrero se quiere convertir en caballero- siempre me había molestado el hecho de que si naces herrero morías herrero.
-¿Tus padres no se molestaran si llevas esas sucias ropas?-le dije señalando su vestimenta.
Erwin era el príncipe de Ligmor, el mas prospero reino de todos los alrededores. Su cabello era como el sol. Era de la misma altura que yo. Rondaba unos treces años(al igual que yo). Le gustaba pasar el tiempo conmigo aunque solo hace días que somos amigos. Sus padres no están de acuerdo pues yo soy de una “clase inferior” y no debería juntarse con los de mi calaña.
Como la puesta de sol se acercaba decidió volver a castillo. Nos despedimos y cada uno siguió el camino a su hogar.
Yo era un chico con pelo de color castaño igual que mis ojos. De estatura media y con complexión normal. Era leal, fiel a mis principios y mi sueño era convertirme en un caballero. Mi nombre… es¿Rayner?. Sí, lo es.
Cuando llegue a casa mi padre había preparado la cena. Mi padre era un hombre fornido y con muchas cicatrices en su cuerpo. La causa de estas fue su antigua vida de mercenario(de ahí que sepa tener un buen manejo con la espada).
Mi madre falleció a mi temprana edad así que no se lo que es tener una madre. Mi padre siempre me hablaba de ella con mucho cariño y sus pensamientos le acaban absorbiendo.
A la mañana siguiente ayude a mi padre en la fragua. Puede que no sea divertido pero me gustaba ayudarlo. Después siempre nos enfrentábamos obteniendo nuevos conocimientos de esgrima. Por alguna razón, aprendía rápido pero me faltaba un largo camino que recorrer para poder convertirme en un gran espadachín.
Mi espada favorita fue una que fue forjada por mi padre. Su empuñadura de color oscura, tenia grabados en forma de león. Su filo era ancho pero no muy pesada para alguien de mi edad. Con ella podía ser ágil y la vez mortífero sin problema alguno. Siempre la llevaba a cualquier lugar siendo como una parte más de mi.
Cuando la lección finalizo, decidí adentrarme en el bosque . Camine un rato hasta que halle unas ruinas de una antigua iglesia. Las plantas habitan en ella aprovechándose de todo lo que les podía ofrecer.
Un estruendo recorrió todo el bosque. Oí a muchos animales movilizarse . Huían de algo altamente feroz y peligroso. Una bestia había emergido de las tinieblas para engullir a todo lo que se encontraba a su paso; un huargo. Recortaba cada vez más las distancias hacia mi. El miedo empezó a paralizarme porque sabia que bestia aparecería a mi paso. Las leyendas relataban que jamas nadie salia airoso de un enfrentamiento directo. Por supuesto yo no sabia que era un huargo en ese momento. Para mi solo fue un horrible pesadilla.
Los arbustos más cercanos a mi empezaron a moverse violentamente. Prepare mi arma para el combate empuñándola con las dos manos. Mis ojos se abrieron y solo se fijaban en los arbustos mencionados con anterioridad. Mi espada temblaba un poco por falta de valor. Intentaba tranquilizar mi respiración que cada vez se veía mas acelerada.
La bestia surgió de los arbustos. Era todavía un cachorro por lo que aun no alcanzaba un gran tamaño. Su estura era menor que la mi. La primero que hizo fue abalanzarse sobre mi. La esquive por muy poco. Me enseñaba su larga fila de dientes afilados capaces de matar en un instante.
Mi táctica era ponerme a la defensiva ya que sabia que no podría igualarla. Si le atacaba de frente encontraría mi prematura muerte. Aunque nada me decía que no la fuera a hallar igual. Puede que hoy fuera el día en el que la dama de negro viniera a besarme.
Se lanzo contra mi de nuevo y le esquive hacia un lado. Intente darle con mi espada pero fallé. El huargo consiguió recuperarse y se lanzo más rápido de lo que esperaba. No tuvo mucho tiempo de reacción, le clave la espada entre los ojos. Eso lo freno pero no lo suficiente para alcanzarme con sus dientes en mi hombro derecho.
Quería gritar del dolor pero no podía. Me ahogaba en un silencio de dolor. Cuanto más apretaba mi espada más fuerte me mordía. Sabia que estaba en sus ultimas pero su fortaleza le hacia seguir luchando contra mi.
Yo no quería perder contra el feroz animal. Aunque todo el dolor recorriera mi pequeño cuerpo, mantenía el conocimiento hasta el final. Mi voluntad tenia que ser más fuerte que cualquier bestia.
De repente, una chica salio de la nada( o eso me pareció a mi) y le corto la cabeza con su pequeña espada. Mi asombro fue tal que no me día cuenta que caí contra el suelo. Ella era mi heroína. Una ángel guardiana venida de los cielos.





viernes, 17 de junio de 2016

Voices In My Head

Miles de voces en mi cabeza, suenan y resuenan… no cesan jamas, ¿que me esta pasando? Me miro al espejo y no soy yo, ¿quien es esa persona que me mira desde el cristal?
Abro el grifo y echo un poco de agua en mi cara. Me miro en el espejo de nuevo con la esperanza de volverme a ver, pero no es así… salgo del baño y para sorpresa para mi la casa en la que vivía estaba totalmente vacía…:

- ¡Mamá! ¡Papá! ¿Alguien?

Dije en voz alta esperando una respuesta que jamas llegaría. Busque por todos los rincones de aquella vacía y fría casa, ¿que estaba pasando? Solo habían marcos colgados en la pared… pero vacíos. Las voces en mi cabeza no cesaban y me dolía tanto la cabeza que parecía que explotaría. Sentía miedo, mucho miedo. Apoyé mi espalda contra la pared y me deje caer hasta que me senté en el suelo, apoyé mi cabeza en mis rodillas y tapé mi cara con los brazos… y comencé a llorar… llorar desconsoladamente, ¿que había hecho yo para merecer tal soledad?

...Espera… Todo me lo he ganado yo, esto lo he buscado yo. Yo me aislé de todo y de todos, yo me aleje de todo aquello a lo que quería.

Comenzaba a anochecer, tenia miedo, hambre y me sentía sola… Me eché en el suelo, acurrucada y temblando de frío. Cerré mis ojos llenos de lagrimas y finalmente me dormí…
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- ¡Venga, levantate, que ya son mas de las 11! - Pude oír la voz de mi madre.

Abrí mis ojos y estaba en mi cama, todo había vuelto a la normalidad. Miré mi móvil y tenia un mensaje de WhatsApp de una persona realmente importante para mi. Las voces en mi cabeza habían cesado, ahora solo quería ser feliz…. La vida me había dado una segunda oportunidad y una lección… No hay que rendirse ni venirse abajo en el primer momento, siempre hay que levantarse y enfrentarse a esas voces que tenemos todos en la cabeza. Hay que ser feliz y hacer feliz a los demás.


Siento si en algún momento cometí un error, pero soy ser humano y todos cometemos errores.

viernes, 10 de junio de 2016

Chapter 4.5 : Determinado

Mis ojos observaban todo el rato la misma callejuela, esperando que salieran los seres que me daban caza como a una vulgar presa. No sentía nervios ni mi corazón palpitaba. Simplemente mi mente se asemejaba a un mar en calma. Fundía mis sentidos con mi entorno, pudiendo percibir cualquier extraño movimiento.
Las nubes cubrían al gran astro de la noche. La negrura me abrazaba con su manto, acrecentando mis sentidos. Mi ojo añil lo veía todo. Nada se le escapaba.

Las lobos atacan en manada. Normales no eran. Bestias sedientas de la sangre del elegido de la Diosa, cuyo único objetivo era terminar mi historia.
Asi mi espada que llamas turquesa emanaba. La primera bestia se lanzó hacia mi,yo esquive con rapidez y un tajo le propine.
Me dirigí a la segunda raudamente y con la habilidad de un esgrimista, le embistí a dos a la vez. Cada vez que mi arma los alcanzaba, las llamas los devoraba. Y así con gran pericia concluí el tiempo de las bestias.
Un campo de almas se mostraban ante mí, todas de la misma forma y tamaño.
Cuando guardaba mi espada en su funda, todas las ánimas fueron atraídas a esta. Las calles de la nocturna ciudad pudieron descansar al fin.

Ella me esperaba fuera de la ciudad. La muñeca sin sentimientos, la Diosa mas temida por cualquier ser mortal, el fin de todas las historias; la muerte. Yo simplemente la llamaba Saiko.
  • Hola Saiko. ¿Has esperado mucho mi vuelta?
  • La verdad es que no-dijo con la normal ausencia de sentimientos. Sus ojos nunca me miraban. Ni siquiera me buscaban. Su interés por mi era ínfimo.-Coge mi mano- aparte su mano con la mía.
  • ¿Por que haces todo esto?. ¿Por que sigues con la Diosa?-mis ojos intentaban buscar a los suyo pero no conseguí nada. Un silencio se hizo entre nosotros dos.Aun me indicaba que nos fuéramos.
Cuando mi mano rozó la suya, por primera vez sus ojos grises ojos miraron a los míos, y dijo pues:
  • Estoy atada a esto. Soy una marioneta como tu.¿Acaso tenemos otra opción?- me quedé pensativo porque no esperaba palabra alguna de sus apagados labios.
  • La hay porque seremos libres finalmente-no mostraba ningún sentimiento a mis palabras- Solo tienes que confiar en mí- y le agarre con fuerza su mano.- Confia en mi.

La Diosa sonreía cuando me vio llegar ante ella. Se cepillaba su largo peinado sentada en su trono.
  • Ha vuelto mi elegido- mostró su sonrisa como siempre lo hacía. Algo en ella siempre me resultaba familiar. Quizás me recordaba a ella y su sonrisa capaz de resucitar el mundo entero. Es única e inimitable, jamás existirá ninguna igual.
  • Mi diosa- me arrodille ante ella- Os traigo viente almas más
  • Te dije hace tiempo que dejaras de hablarme tan formalmente- dijo mostrando una mueca de desacuerdo- Pero te doy las gracias por conseguir tales almas- dejo el colorido cepillo, se bajó del trono y se puso en frente mía. Desenvaine mi espada y se la mostré entre mis manos.
Absorbió las almas que portaba y cuando termino me abrazo, acto que me sorprendió.¿Qué confianzas eran esas?-pensé.
  • Me alegro que hayas vuelto sano y salvo, aunque no puedes morir- y se rio de su propio chiste.
  • Diosa,¿por que quereis esas almas?. ¿Qué es lo que planeáis?
  • Todo a su debido tiempo, Neil- me miro a los ojos totalmente fríos igual con su tono- Pronto comprenderás todo y a la vez nada- se fue de vuelta a su trono
  • Diosa, ¿por que he obtenido este poder?
  • Ni yo misma lo se. Es una síntesis de mi poder y el que tenias latente en ti. Pero como obtuvistes dicho poder es un misterio.
Mi poder consistia en el control de las llamas turquesas. Era activado cuando mi ojo derecho cambiaba de color. Por supuesto mi control en el era total, sin ninguna fisura.
Cuando mi ojo se tornaba de castaño a añil, evocaba las llamas en mi arma fortaleciendo mis ataques y este me dotaba de mayores reflejos y visión. Era idela pues cuando mori perdi todas mis capacidades que había adquirido con los años.

  • No os preocupéis- dije mostrando una sonrisa a medias - Yo si se como lo he obtenido.

My Story


Capitulo 1

Sentada en el autobús, centrada en el libro y con los auriculares puestos estaba, de camino a clase. Cada día era igual que el anterior, a veces me gustaría que me pasaran cosas interesantes e historias fascinantes como a los protagonistas de los libros que leo. Ellos tienen miles de historias y anécdotas que contar, sin embargo yo…. Finalmente llegué a mi destino, cerré mi libro y baje de aquel viejo autobús. Caminé hasta mi instituto, entré por la puerta con la cabeza baja, ya que no me gustaba mantener contacto visual con la gente. Llegué a mi clase y me senté en mi asiento, saqué mi libro y continué leyéndolo mientras esperaba pacientemente a que llegara el profesor. Centrada por completo en aquel maravilloso relato, no me percaté de que una persona se hallaba delante de mi hasta que me cogió el libro. Levanté la cabeza enfadada y sin decir ni una palabra intenté recuperar mi libro, sin embargo no lo conseguí:

- ¿Por que siempre estas leyendo y no haces amigos?

Como siempre no respondía a sus constantes intentos de provocación, normalmente me solía mantener en calma, sin embargo, algo crecía dentro de mi. Comenzaba a enfadarme, siempre pensaba que enfadarme o responder sería como rebajarme a su altura, sin embargo esta vez me estaba constando mantener la compostura:

- Como siempre tan estúpida…. - Dijo con una soberbia sonrisa, mientras dejaba caer mi libro de nuevo a la mesa -.

Recogí mi libro con el máximo cuidado, lo froté un poco y continué leyéndolo hasta que finalmente llegó el profesor.

La mañana transcurrió como normalidad. Me puse mis auriculares, la mochila en los hombros y salí de clase, pude observar la mirada de las chicas de esta mañana (Y a ser sincera de siempre). Nada mas salir del recinto escolar, pude notar una mano sobre mi hombro. Me di la vuelta, sin quitarme el auricular, con una mirada vacía. Vi a esa chica, con su “grupito” de “amigas”, que mas que amigas, parecían seguidoras que hacían lo que quería ella cuando ella quería:

- Me das pena.

Mas pena me daban ellas, esos corazones llenos de odio y de cabezas vacías, carecían de personalidad todas ellas, sin embargo ese tipo de gente era popular:

- Siempre con la cabeza metida en el libro, a decir verdad, nunca te he visto hablar con nadie, ¿por que?

Obviamente seguía sin responder, ya que no merecía la pena. Me di la vuelta y mi intención era continuar con mi camino, sin embargo esa chica me dio la vuelta de golpe, se le notaba en la mirada que estaba enfadada:
- ¿Por que nunca me respondes? ¿Sabes quien soy yo?
- Si, se quien eres, por eso precisamente no te respondo.
- Siempre estas sola, nadie te quiere… eres patética.
- Prefiero estar sola que estar con gente como vosotras, que os hacéis llamar “amigas”, cuando en realidad te tienen miedo, eso no es amistad ni es nada. Mis amigos son los libros, que por lo menos ellos maravillosas historias, día y noche. Jamas me siento sola. ¿Y tú? ¿Jamás te sientes sola? Pena me dais vosotras, pero sobre todo tu… - La miré directa a los ojos – Pobre niña sin corazón.

En ese momento esa chica me dió tal bofetada que pude sentir como mi mejilla ardía. Puse mi mano en la mejilla e hice media sonrisa y me di media vuelta para continuar mi camino. Ande unos pocos pasos, sin embargo la chica corrió tras mi y me empujó. Caí al suelo, la miré y me dijo:

- Ya puedes correr…

No os voy a mentir, en ese momento sentía miedo, sabia que me iban a hacer daño, sabia que me iban a pegar, no era la primera vez que esas chicas pegaban a otra chica. Rápidamente me levanté y comencé a correr, sin mirar atrás, pero con tan maña suerte tropecé y caí de nuevo al suelo, pude ver como se acercaban a mi, así que me levanté y corrí de nuevo pero…. Soló hoy el sonido de un coche frenando y una fuerte luz que me cegaba…
























Abrí mis ojos y estaba en el suelo. Miré a mi alrededor y solo podía ver arboles y mas arboles. Observé mi alrededor por unos segundos, sin embargo alguien interrumpió mi concentración:

- Venga despierta, tenemos que llegar pronto.
- ¿Eh?

Giré mi cabeza y vi a un chico alto de ojos oscuros, su ropa estaba destrozada, sin embargo se le notaba con fuerza.

- Venga, ¿a que esperas? ¿Que pasará si nos encuentran?
- ¿Quien?
- Ya sabes quien, no te hagas la tonta.


No entendía nada, ¿Que estaba pasando? ¿Quien era el? ¿Donde estaba? ¿Y de quien huíamos? Son tantas preguntas sin resolver...

domingo, 5 de junio de 2016

Chapter 4 : Nostalgia

La niebla era espesa y no me dejaba ver a mas de un palmo. No se hallaba ni una sola luz aunque la luna no había hecho acto de presencia. Presuntamente el brillante sol debía estar en su auge pero en cambio, la nada se erguía .  Sin emprender mi marcha, sabría que andaría perdido miles de lunas antes de encontrar lo que buscaba. Debía esperar a que desapareciera pero el tiempo no apremiaba. Mi objetivo podría escapar antes de que la solución yo encontrara. Decidí andar sin rumbo alguno pues otra opción no quedaba.
Anduve durante un largo tiempo hasta que una idea paso por mi mente. Quizás pudiera usar mi arma para hallar a la bestia y salir de este punto sin retorno, pero cuando la empuñe nada emano de ella. Mi mente se impacientaba a cada instante que pasaba al no poder revelar la salida. La desesperación empezaba a dominarme pero hacia tiempo que no era de dejarme guiar por mis impulsos. La acalle sin esfuerzo alguno.
-¿Esta perdido , señor?-dijo una voz infantil cortando el silencio inquietante. Mi corazón se sobresalto, la sangre se me heló y gire rápido mi cuerpo hasta contemplar a aquel niño de unos ochos años. Sonreía inocentemente y llevaba unas pequeñas ramas en la mano. Observaba mi pelo con detenimiento, le intrigaba su color, adivine. Me relaje soltando un suspiro
- La verdad es que si – dije mostrando una sonrisa para no asustar al niño ante mi seriedad natural.- ¿Sabes como salir, pequeñín?
-Por supuesto que si. He crecido en esta neblura y me la conozco como si de mi casa se tratara. Solo tenéis que seguir por ahí- me dijo el pequeño señalando con su dedo por lo que parecía la salida de este infierno. Mire hacia allí pero yo solo veía mas niebla. - El truco esta en caminar hacia delante con los ojos cerrados a si vuestros sentidos no os confundirán.- Cuando iba a agradecerle su gesto, este desapareció sin dejar huella alguna. Como si de un espectro se tratase.
Al fin llegue a Winder dejando el laberinto gris atrás. El viento sacudía las edificaciones, si se podían llamar así, pues todo estaba en ruinas. El antiguo esplendor de aquel reino se había quedado reducido a unas simples piedras y rocas. No había murallas, y muy pocas casas quedaban en pie. Ni un establecimiento ni posada quedaba. Un pueblo fantasma lo llamaría yo.
La noche dominaba aquel lugar. El tiempo se escurrió entre mis dedos como arena.

Winder era tan hermoso. Lleno de múltiples colores por las flores que componían sus campos y sus fragancias te envolvían confundiendo tus sentidos. El viento siempre reinaba sus calles de ahí su nombre, Se respiraba una tranquilidad admirable y sus gentes ,afables como ningunas, siempre se ayudaban entre ellas. Nunca había problemas y si pasaban se solucionaban en seguida.
Un guardia vigilaba el portón haciendo de control. Cuando nos vio pasar su cara se ilumino como si hubiera visto un fantasma del pasado:
-Benditos sean mis ojos, si sois Neil Clown. El mercenario que ha dado caza a la mas temibles monstruos que ha concebido este mundo.¿ Cuanto tiempo hacia que no nos veiamos?- paramos a su lado y yo me baje del caballo. Le estreche la mano.
-Bastantes lunas la verdad.¿ Como os va la vida?. Ya veo que bien. Sois guardia de la realeza de Winder- dije observando el estandarte de las ropas. Acto seguido fui a ayudar a mi bella acompañante a bajar de su montura.- Os presento. Jack ella es Aigli, mi prometida. Aigli este es Jack, mi compañero de aventuras pasadas- Aigli le estrecho la mano también.
-¿Con que prometida , eh?- dijo dándome codazos en el hombro. Me sonroje un poco.- Ahora en serio,¿ te ha secuestrado?- le dijo a Aigli
-La verdad es que un poco si- dijo echándose a reír. - Es que claro me lo prometió y no quedaba otra.
Jack se rió a carcajadas seguidamente de Aigli. Finalmente me reí contagiado por sus risas.
Pasamos al reino y luego al atardecer, Jack nos invito a unas jarras de hidromiel a la taberna mas famosa de aquel lugar. Fue todo el rato historias de mi pasado y como Jack y Aigli se compincharon para meterse conmigo. La diversión no ceso en ningún instante.
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Anduve por aquel páramo, registrando cada rincón del mismo. En el centro de todo aquello se alzaba el campanario imponente. En el pasado fue un bello lugar donde la luz siempre lo acunaba. El punto más alto de la cuidad donde el paisaje te dejaba sin respiración.
Ahora sus paredes guardaban recuerdos de lo que fue, y por supuesto los míos también estaban ahí con miles de almas más.
Decidí entrar en su lúgubre interior guiado por los designios de mi moribundo corazón. Yo no era de guiarme por los tañidos de mi alma, pero ese día me superaban mis impulsos.
Delante de mi se mostraba un pesada puerta de roble corroída por el pasar de los años. La verdad es que no tenia certeza de cuanto tiempo había pasado desde que morí en el patíbulo. Sus pomos corroídos por el tiempo, estaban ásperos. Tire de ellos para abrirla y esta emitió un sonido que recorrió toda la ciudad de Winder.

Estaba todo oscuro y solo podía distinguir la escalinata hasta la campana. ¿El por que de que me hallaba en aquel lugar?. Pues por la mas importante de las razones; mi sentimientos latentes hablaban.
Empezaba a soñar despierto, viendo una y otra vez imágenes de un pasado que anhelaba su regreso. Los recuerdos me envolvían con su cálido abrazo y mis ojos perdían de vista la realidad.
La oscuridad se torno en una luz cálida. Las paredes destrozadas por el tiempo, tenían un color vivo. Los cuadros destrozados, mostraban con belleza sus tapices. La tristeza se volvió en alegría en cuanto vi su sonrisa. Todo era maravilloso e increíble de nuevo.
    -Vamos Neil-me cogió de la mano para guiarme a la escalinata- Me hace ilusión ver el campanario contigo-Mostró aquella sonrisa cálida como ninguna. Cuando la veía sentía que todo el mundo vivía en un armonía perfecta. Que todo era tan hermoso como un paraíso terrenal. Que la oscuridad solo era una leyenda y que solo la bondad habitaba hasta en lo mas profundo de cualquier tiniebla.
Subimos hasta el campanario y vimos aquellas vistas tan maravillosas que dejaban sin aliento. Todo tan lleno de vida y color.
   -Te quiero, Neil-dijo ella mirándome. Yo me gire y nuestras miradas se cruzaron. Normalmente ella se ruborizaría al decir algo así, pero lo decía con la sinceridad de su corazón sin ningún temor.
   -Yo también a ti, Aigli-y mi voz resonó como un eco profundo en mi cabeza.

Aquel recuerdo fugaz se desvaneció , mostrándome de nuevo la realidad. Estaba en la misma posición que hacia unos años pero esta vez todo sin vida y con tristeza. Solitario era la palabra mas adecuada para describir aquello.La vida se extinguió hace mucho tiempo en este lugar. Lo que me hacia preguntarme de donde había salido ese niño.
  -Que triste,¿verdad?-la voz sonó de mi espalda sobresaltándome. Me gire rápidamente y vi a aquel niño otra vez- Hace cien años este fue una de las ciudades mas hermosas que jamas existió - ¿Hace cien años?¿Tanto tiempo ha pasado?,pensé sorprendido.
  -¿Que eres?-dije yo con seriedad y estudiando al niño detenidamente con mis ojos. Parecía un niño normal sin nada especial. Su pelo era castaño y sus ropas eran normales. Pero había algo en sus ojos que me inquietaba. Un mal presentimiento me recorría el cuerpo.
  - ¿A que te refieres?
  - Acabas de decir como era la ciudad hace cien años-dije acercando mi mano a la espada. La desenvaine pero no emitía aquella luz que identificaba a las bestias. El niño me miro y sonrió malvadamente.
- Es correcto.¿Y tu tienes que ser el guerrero enviado por la Diosa?- una aura oscura empezó a emerger de su pequeño cuerpo. Me abalance sobre él pero me esquivo saltando al vació. Cayo como un gato- SOY LO QUE ESTAS BUSCANDO-dijo gritando mientras su aura crecía cada vez mas. Parecía como si esta ansiara devorarme.
Baje corriendo las escalaras y abrí las gruesas puertas como pude.
Estaba esperándome mientras empezaba a sufrir una transformación. Me mostraría su verdadera forma en breve.
   -¿Por que me has dejado con vida todo este tiempo?-dije empuñado mi espada, la cual emitía una leve luz azulada.
  -Porque quería observarte. Ver como era el elegido de la Diosa con mis propios ojos. Pero me he llevado una gran decepción -sus ojos miraban a un vació inexistente. - Solo eres un patético muchacho envuelto en sus recuerdos- sus ojos cambiaron a los de una bestia. Mi arma cada vez emitía una luz más penetrante. Me lance ignorando sus provocaciones antes de que se transformara.
Cuando realizaba un tajo con mi espada que iba dirigió a uno de sus puntos vitales, su aura aumento al máximo expulsandome de su alcance. Me hizo volar varios metros hasta estamparme contra el suelo.
Cuando me recobre vi su verdadera forma, la de un jabalí gigante de color oscuro. Poseía unos enormes colmillos capaces de destrozar lo que se pusiera por delante. Su tamaño era la mitad de una casa. Pero a juzgar por lo demostrado hasta ahora, no tendría problema al destrozar una ciudad entera.

Aferre mi espada "de dragón" con fuerza. La bestia se preparo para embestirme mientras resoplaba. En un segundo se lanzo con toda su poder hacia mi. Raudo como el viento y destructivo como un tornado. Lo intente parar con mi arma pero salí despedido contra el campanario.
El golpe hizo que me recorriera un dolor intenso por  todo mi cuerpo. Tuve que recobrarme en seguida pues el gran jabalí se lanzo de nuevo contra mi. Lo esquive por muy poco dejándome un gran tajo en mi pierna derecha.
Embistió de nuevo pero esta parecía con mas fuerza. A cada instante que pasaba su poder acrecentaba extraordinariamente.
No lo esquive, intente detenerlo con mi espada. Chispas saltaron al chocar con sus colmillos pero nuevamente me hizo chocar contra el suelo. Pero por lo menos aseguraba mi objetivo.
  -¿Te empeñas en proteger esa torre en ruinas?-dijo el antiguo niño con una voz monstruosa. Con solo escucharla daban escalofríos. Habia revelado mi objetivo. Sin duda, aprovechaba esa ventaja contra mi- Esto va a ser muy divertido- y se rió a carcajadas.
  -Tu no sabes nada, maldita bestia- maldije con el poco vigor que permanecía en mi magullado cuerpo.
Me hizo un placaje tras otro y yo intentaba detener su marcha contra el campanario. Al poco tiempo, toda vitalidad me dejaba. La sangre brotaba por varios lugares de mi cuerpo. Mi respiración aceleraba a cada paso que daba.
La derrota era inminente. La muerte me esperaba impaciente. El mundo iba a ser apagado una vez más.
Caí al suelo, no podía seguir en pie. Mis múltiples heridas no me lo permitían.¿Cuantas veces tendría que morir?.Yo antes era el mejor de los cazadores de bestias,¿tan fuerte eran estos monstruos?¿O quizás me había vuelto débil?. Yo solo quería proteger lo único que me quedaba; mis recuerdos.
La oscuridad se hizo de nuevo en mi. Deje de sentir todo una vez más.
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  -Neil, prométeme que siempre estaremos juntos
  -Te lo prometo. Luchare con todas mis fuerzas para que así sea- unas lágrimas se resbalaron de sus mejillas- ¿Estas bien?
  -No te preocupes. Son de felicidad- sonrió de manera acogedora. Su tez se torno al instante a una seria- Tienes que luchar.
  -¿....?
  -No puedes dejar que ese malvado jabalí te derrote. Demuestra lo fuerte que eres Neil. Demuestra que eres el mercenario del que me enamore- sus ojos resplandecían como dos estrellas en el tapiz nocturno- Así que levántate del suelo-¿cuando había llegado al suelo?
  -¿Esto es un recuerdo?
  -Al principio lo fue. Ya lejos esta de serlo. Vive por mi. Coge mi mano- me ofreció su mano y yo la asi con fuerza. Me levanto y me hizo abrazarla. Se separo un poco para poder mirarme a los ojos- Despierta tu poder. Desatalo y vence a lo que se interpone en tu misión- no entendía a que se refería- A que tienes un poder durmiendo en tu interior.
 - Te echo de menos, Aigli
 - La verdadera yo lo sabe. Pero si quieres volver a estar conmigo tienes que despertar tu poder.
 - ¿Como?
 - Lo sabes perfectamente. Solo céntrate en reunirte conmigo de nuevo- mostró un leve sonrisa picara pero a la vez afligida- Siempre estaré contigo....
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Abrí mis ojos y me di cuenta que me encontraba tirado en el suelo. Me puse incorpore tan raudo como mis piernas me permitían pero la bestia me golpeo de nuevo.
Mi mente desato todos sus recuerdos sin sosegar alguno. Cada uno de los momentos más coloridos que había vivido, se mostraban en mi mente. Sentí el gran impulso de recuperar todo o de crear nuevos momentos tan maravillosos como aquellos.
Habiéndome recobrado nuevamente, sentí como el transcurso del tiempo se ralentizaba. Uno de mis ojos se torno del mismo color que mi cabello; azul añil. El aura de mi espada cambio a ser llamas turquesas. Sentí que un aura brotaba de mi. Era un gentil y cariñosa.... ¿era esto un regalo de ella?. Pronto esta aura cambio a fría y cálida a la vez.
Cuando faltaba poco segundos para que mi feroz enemigo me derrotara de nuevo, lo atravesé con mi espada envolviendo su cuerpo en llamas azules. Se desvaneció dejando solo su alma para absorber por mi arma.
Un nuevo poder había despertado en mi. Todo gracias a la idea de reencontrarnos.

lunes, 2 de mayo de 2016

Desamparado

El sonido del mar acompañaba de fondo el silencio. Como una perfecta sinfonía , todo encajaba. Yo la miraba a ella y ella me miraba a mi. Intentaba adentrarme en un laberinto que apenas conocía, temía de no salir jamas de el. Yo nunca había sido de amores mercenarios pero esta me había atrapado como un depredador ante su presa. Indefenso pataleaba pero mi destino ya señalado estaba. Ella escudriñaba mi mirada para llegar a mi torpe corazón. Encajaba las piezas de un puzzle construyendo mi alma. Veía mi creencia de que los cuentos de hadas. De que los amores jamas acaban. Mi esperanzas de que exista la chica de mis sueños. Mis sueños por los que lucho. Contemplaba todo mi ser un instante a través de mis ojos. El temor dominaba mi corazón. La incertidumbre tomaba el suyo. Ninguno sabíamos que depararía el futuro. Ambos sabíamos que las mejores historias se escriben sobre la marcha. La luna sonreía aquella noche. Las estrellas brillaban con una intensidad especial. El mar en calma nos apoyaba. Pero entonces, llego a la oscuridad de mi alma. La vio y no le complació. Yo intentaba llegar a su cielo y ella las puertas me cerro. Dejo de mirarme y se levanto marchándose, dejándome un mar de dudas. Otra vez aconteció la misma historia. Se llevo una parte de mi corazón que jamas podría recuperar. Solo habitaría en mis recuerdos, viéndola como una fantasma a través de los espejos. Soñando con volver a hallarla, poder abrazarla, estar una vez mas con ella. Deje que mis pensamientos bailaran de un lugar a otro siguiendo una música inexistente. Todo había terminado , y yo incrédulo, seguía creyendo que las historias de princesas y caballeros existían. Que los sueños se hacían realidad. Que las verdades mas hermosas son del corazón.