Miles de voces en mi
cabeza, suenan y resuenan… no cesan jamas, ¿que me esta pasando?
Me miro al espejo y no soy yo, ¿quien es esa persona que me mira
desde el cristal?
Abro el grifo y echo
un poco de agua en mi cara. Me miro en el espejo de nuevo con la
esperanza de volverme a ver, pero no es así… salgo del baño y
para sorpresa para mi la casa en la que vivía estaba totalmente
vacía…:
- ¡Mamá! ¡Papá!
¿Alguien?
Dije en voz alta
esperando una respuesta que jamas llegaría. Busque por todos los
rincones de aquella vacía y fría casa, ¿que estaba pasando? Solo
habían marcos colgados en la pared… pero vacíos. Las voces en mi
cabeza no cesaban y me dolía tanto la cabeza que parecía que
explotaría. Sentía miedo, mucho miedo. Apoyé mi espalda contra la
pared y me deje caer hasta que me senté en el suelo, apoyé mi
cabeza en mis rodillas y tapé mi cara con los brazos… y comencé a
llorar… llorar desconsoladamente, ¿que había hecho yo para
merecer tal soledad?
...Espera… Todo me
lo he ganado yo, esto lo he buscado yo. Yo me aislé de todo y de
todos, yo me aleje de todo aquello a lo que quería.
Comenzaba a
anochecer, tenia miedo, hambre y me sentía sola… Me eché en el
suelo, acurrucada y temblando de frío. Cerré mis ojos llenos de
lagrimas y finalmente me dormí…
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- ¡Venga,
levantate, que ya son mas de las 11! - Pude oír la voz de mi madre.
Abrí mis ojos y
estaba en mi cama, todo había vuelto a la normalidad. Miré mi móvil
y tenia un mensaje de WhatsApp de una persona realmente importante
para mi. Las voces en mi cabeza habían cesado, ahora solo quería ser
feliz…. La vida me había dado una segunda oportunidad y una
lección… No hay que rendirse ni venirse abajo en el primer
momento, siempre hay que levantarse y enfrentarse a esas voces que
tenemos todos en la cabeza. Hay que ser feliz y hacer feliz a los
demás.
Siento si en algún
momento cometí un error, pero soy ser humano y todos cometemos
errores.
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