domingo, 2 de octubre de 2016

Cápitulo 1: EL pequeño caballero




-¿Jugamos otra vez a caballeros y princesas?-me dijo el muchacho que a mi vera se hallaba. Sus ojos de color azul cielo me observaban mientras que en sus manos portaba espadas de madera ( o lo que era parecido).
-Por supuesto-dije con ilusión. La infancia siempre es la etapa más feliz de una persona. Siempre riendo de cualquier cosa, ilusionándose por cada pequeño detalle, viviendo sin pensar en ningún futuro, exento de preocupaciones.
- Has ofendido mi honor, sir Rayner- me dijo mi mejor amigo mientras empuñaba la espada de madera- Os desafió a un duelo.- Hizo una pausa dramática. Me puse en la misma postura y entonces lo mire desafiante.
-Acepto el duelo por mi honor,sir Erwin.
-Quien gane se llevara la mano de la princesa y en un futuro se casara con ella.
- Sera si la princesa quiere y si lo acepta- dije yo riéndome. Erwin se molesto un poco por no seguirle el rollo pero lo olvido al instante.
Empezó nuestro duelo acto seguido. Nuestras espadas se cruzaron al instante. Mantuvimos una buena lucha(aunque en realidad fuera un duelo entre principiantes). La batalla termino en cuanto hice que volara la espada de Erwin por los aires. Cayo al suelo y yo le ofrecí mi mano para levantarse. Acepto de inmediato.
-Siempre me ganas – me dijo mientras resoplaba del cansancio- ¿Como lo haces?
- Mi padre me enseña un poco de esgrima todos los días. Mi sueño siempre ha sido convertirme en caballero- dejo escapar una pequeña risa- ¿Te ríes de mi sueño?
- Por supuesto que no. Se que eres capaz de lograr ese sueño. Pero nadie pensaría que el hijo de un herrero se quiere convertir en caballero- siempre me había molestado el hecho de que si naces herrero morías herrero.
-¿Tus padres no se molestaran si llevas esas sucias ropas?-le dije señalando su vestimenta.
Erwin era el príncipe de Ligmor, el mas prospero reino de todos los alrededores. Su cabello era como el sol. Era de la misma altura que yo. Rondaba unos treces años(al igual que yo). Le gustaba pasar el tiempo conmigo aunque solo hace días que somos amigos. Sus padres no están de acuerdo pues yo soy de una “clase inferior” y no debería juntarse con los de mi calaña.
Como la puesta de sol se acercaba decidió volver a castillo. Nos despedimos y cada uno siguió el camino a su hogar.
Yo era un chico con pelo de color castaño igual que mis ojos. De estatura media y con complexión normal. Era leal, fiel a mis principios y mi sueño era convertirme en un caballero. Mi nombre… es¿Rayner?. Sí, lo es.
Cuando llegue a casa mi padre había preparado la cena. Mi padre era un hombre fornido y con muchas cicatrices en su cuerpo. La causa de estas fue su antigua vida de mercenario(de ahí que sepa tener un buen manejo con la espada).
Mi madre falleció a mi temprana edad así que no se lo que es tener una madre. Mi padre siempre me hablaba de ella con mucho cariño y sus pensamientos le acaban absorbiendo.
A la mañana siguiente ayude a mi padre en la fragua. Puede que no sea divertido pero me gustaba ayudarlo. Después siempre nos enfrentábamos obteniendo nuevos conocimientos de esgrima. Por alguna razón, aprendía rápido pero me faltaba un largo camino que recorrer para poder convertirme en un gran espadachín.
Mi espada favorita fue una que fue forjada por mi padre. Su empuñadura de color oscura, tenia grabados en forma de león. Su filo era ancho pero no muy pesada para alguien de mi edad. Con ella podía ser ágil y la vez mortífero sin problema alguno. Siempre la llevaba a cualquier lugar siendo como una parte más de mi.
Cuando la lección finalizo, decidí adentrarme en el bosque . Camine un rato hasta que halle unas ruinas de una antigua iglesia. Las plantas habitan en ella aprovechándose de todo lo que les podía ofrecer.
Un estruendo recorrió todo el bosque. Oí a muchos animales movilizarse . Huían de algo altamente feroz y peligroso. Una bestia había emergido de las tinieblas para engullir a todo lo que se encontraba a su paso; un huargo. Recortaba cada vez más las distancias hacia mi. El miedo empezó a paralizarme porque sabia que bestia aparecería a mi paso. Las leyendas relataban que jamas nadie salia airoso de un enfrentamiento directo. Por supuesto yo no sabia que era un huargo en ese momento. Para mi solo fue un horrible pesadilla.
Los arbustos más cercanos a mi empezaron a moverse violentamente. Prepare mi arma para el combate empuñándola con las dos manos. Mis ojos se abrieron y solo se fijaban en los arbustos mencionados con anterioridad. Mi espada temblaba un poco por falta de valor. Intentaba tranquilizar mi respiración que cada vez se veía mas acelerada.
La bestia surgió de los arbustos. Era todavía un cachorro por lo que aun no alcanzaba un gran tamaño. Su estura era menor que la mi. La primero que hizo fue abalanzarse sobre mi. La esquive por muy poco. Me enseñaba su larga fila de dientes afilados capaces de matar en un instante.
Mi táctica era ponerme a la defensiva ya que sabia que no podría igualarla. Si le atacaba de frente encontraría mi prematura muerte. Aunque nada me decía que no la fuera a hallar igual. Puede que hoy fuera el día en el que la dama de negro viniera a besarme.
Se lanzo contra mi de nuevo y le esquive hacia un lado. Intente darle con mi espada pero fallé. El huargo consiguió recuperarse y se lanzo más rápido de lo que esperaba. No tuvo mucho tiempo de reacción, le clave la espada entre los ojos. Eso lo freno pero no lo suficiente para alcanzarme con sus dientes en mi hombro derecho.
Quería gritar del dolor pero no podía. Me ahogaba en un silencio de dolor. Cuanto más apretaba mi espada más fuerte me mordía. Sabia que estaba en sus ultimas pero su fortaleza le hacia seguir luchando contra mi.
Yo no quería perder contra el feroz animal. Aunque todo el dolor recorriera mi pequeño cuerpo, mantenía el conocimiento hasta el final. Mi voluntad tenia que ser más fuerte que cualquier bestia.
De repente, una chica salio de la nada( o eso me pareció a mi) y le corto la cabeza con su pequeña espada. Mi asombro fue tal que no me día cuenta que caí contra el suelo. Ella era mi heroína. Una ángel guardiana venida de los cielos.





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