-¿Vamos?- dijo la
bella dama.
-Sí- dije con gran
firmeza. Por mi cabeza pasaba una única pregunta; ¿quien era yo?.
Tenia vagos recuerdos de quien era pero no lo sabia con certeza- ¿A
donde nos lleva este coche?
- ¿Acaso importa
donde nos lleve?- dijo sin ninguna emoción reflejada en su rostro.
Empezaba a preguntarme si sentía algo o el simple hecho de si su
corazón latía. Intentaba adentrarme en sus ojos color carmesí pero
solo me veía reflejado a mi mismo. No había nada dentro de ella.
Era un lago de aguas cristalinas. Solo mostraba mi imagen…
Un incomodo silencio se hizo en
aquel triste transporte a ninguna parte. Las palabras habían cesado
en mi mente. Como si alguien hubiera cerrado el grifo de ideas.
Navegaba a través de pensamientos pero no podía alcanzar ninguno.
Después de un largo rato me
digne a preguntar:
-¿Quien eres?- La chica no se
inmuto ante la pregunta. Solo siguió observando el oscuro paisaje
que se veía a través de la ventana. Estaba sentada todo el rato en
la misma posición( con sus manos posadas en sus piernas y con su
blanco cuello girado mirando a la ventana).
-No importa quien soy. Podría
hacerte la misma pregunta y no sabrías responder- su lógica tenia
mucho sentido,así que me resigne a seguir en silencio.
El coche freno en seco al
llegar a su destino. La chica se giro y toco mi mejilla. En otra
situaciones quizás me hubiera ruborizado, pero en ese momento no
sentí nada. Solo nerviosismo por no saber que iba a acontecer.
- Buena suerte, viajero- dijo
con una voz un poco mas cariñosa. Entonces movió su mano de mi
mejilla y , con la ayuda de la otra, me empujo fuera del coche.
Me dolió un poco al caer
contra el suelo. Cuando alce la vista el coche había desaparecido.
Cuando me incorpore tras una
larga pausa, me di cuenta de que me encontraba en un oscuro bosque.
La luz de la luna se filtraba a través de las ramas pero aun así
proporcionaba poca visibilidad.
Miraba de un lado a otro
temeroso de no saber nada de lo que acontecía. Miles de pensamientos
impregnados de miedo recorrían mi mente. Mi corazón latía con
fuerza exaltado por mi dicha.
Un rumor surgió en el bosque.
Algo se acercaba a mi posición. Con gran velocidad hacia crujir todo
los arboles y rugía como nada antes había escuchado.
Sin dudarlo en ningún momento,
empece a correr con todas mis fuerzas . Me chocaba con todo lo que me
encontraba. Estaba ciego ante la oscuridad y mis otros sentidos no
estaban agudizados, mi mente los había bloqueado por el miedo.
Cuanto mas corría ,mas rápido
se acercaba el misterioso ser hacia mi. Cuanto más temor sentía,
mas perdido estaba. Todo estaba en mi contra.
Sin ninguna razón aparente, mi
cuerpo se freno de repente. Mis piernas se habían paralizado y mi
mente se había despejado. En ese momento lo comprendí. No debía
huir…., tenia que ir directo a lo que se acercaba.
Empece a correr hacia el
misterioso ser. ¿Quizás me había vuelto loco?¿Quizás era un
suicida?. No lo se. En ese momento solo sentía un inexplicable valor
que hacia mi corazón sereno y frío. El temor que residía en mi se
extinguió.
Faltaban solo unos pasos
contados para llegar ante mi antiguo miedo. Aunque lo tenia en frente
no veía nada mas que oscuridad. Solo sentía su presencia nada mas.
Lo mas probable es que mi perseguidor no tuviera forma física.
Llegue hasta él…. pero paso
algo que no me esperaba. La luz me dejo ciego durante varios
segundos. Parece que atravesé al misterioso ser y paso algo que
escapa a toda lógica….
Observe
fijamente donde me encontraba. Solo había nubes y el cielo azul. De
hecho,yo estaba encima de una nube. Aquel lugar era el cielo,
literalmente.
Notaba en mi serenidad y
tranquilidad. Mi mente se había fundido con aquel lugar alcanzando
un estado de felicidad indescriptible. Me sentía renacido, como un
nuevo ser.
Anduve durante horas o eso es
lo que yo pienso que fueron, pues la noción del tiempo se detiene en
ese lugar. Nunca podría decir con certeza cuanto paso en realidad.
Solo tenia a mi mente despierta observando cada detalle por donde
pasaba. Lo malo de aquello es que todo era exactamente igual aunque
avanzara miles de kilómetros parecía como sino me moviera. Pudiera
ser que la cordura estuviera empezando a abandonarme por tanto
ilógico suceso. Pero lo mas probable es que esa fuese la realidad.
Vislumbre a una persona a lo
lejos .Desde mi posición no podía distinguirla muy bien pero viendo
que no me quedaba otra opción, decidí dirigirme hacia ella.
Cuando por fin llegue, descubrí
que era una preciosa chica. Su castaño pelo ondeaba con un
ligero viento. Sus oscuros ojos no estaban vacíos, al contrario,
habitaba cariño y ternura. Con una voz que me traía la nostalgia de
una cálida tarde de verano me hablo:
-Bienvenido al cielo,viajero
-Muchas gracias – dije
educadamente- ¿Como he llegado hasta aquí?
-Es una pregunta muy fácil.
Este cielo lo he creado yo para ti – me dijo haciéndome un gesto
señalando todo el espacio que nos rodeaba
-¿ Por que has creado esto
para mi?
-Porque eres muy especial para
mi, viajero
-Pero sino te conozco de
nada..- dije yo dubitativo- ¿o sí?
- Si me conoces solo que ahora
no lo recuerdas. Ahora mismo no tienes tus preciados recuerdos- dijo
sonriéndome- pero no te preocupes pronto los recuperaras como
recobraras lo que has perdido.
-¿ Y que he perdido?- dije no
entendiendo nada
- Has sufrido esta pequeña
aventura por una razón
- ¿Qué razón?
- Te has buscado a ti mismo
todo este tiempo. Por eso te has enfrentado a la duda y después has
adquirido el valor para enfrentarte a tus miedos. Todo para llegar a
tu verdad- sentí un ligero pinchazo en mi cabeza. Muchas imágenes
estaban pasando por mi mente recordándome quien soy, caí al mar de
los recuerdos encontrados – Empiezas a verlos , ¿verdad?
- ¿ Quien eres?- dije mientras
me tambaleaba al suelo por el dolor que sufría
- Ya te lo he dicho , _ _ _ _ _
_. Soy alguien que conoces y que te protege. Estoy aquí para que
vuelvas conmigo a donde debes – me ofreció su mano para ayudarme a
levantarme. Cuando ya estuve en pie me miro fijamente a mis castaños
ojos- Tranquilo yo seré tu luz guiá para que llegues al final de
este camino.
Con su mano, me tiro hacia ella
y me abrazo. Mentiría si dijera que el abrazo no se sentía como el
lugar en donde me hallaba.
Acto siguiente de aquello, me
desperté….
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