jueves, 21 de enero de 2016

Misterioso camino

-¿Vamos?- dijo la bella dama.
-Sí- dije con gran firmeza. Por mi cabeza pasaba una única pregunta; ¿quien era yo?. Tenia vagos recuerdos de quien era pero no lo sabia con certeza- ¿A donde nos lleva este coche?
- ¿Acaso importa donde nos lleve?- dijo sin ninguna emoción reflejada en su rostro. Empezaba a preguntarme si sentía algo o el simple hecho de si su corazón latía. Intentaba adentrarme en sus ojos color carmesí pero solo me veía reflejado a mi mismo. No había nada dentro de ella. Era un lago de aguas cristalinas. Solo mostraba mi imagen…
Un incomodo silencio se hizo en aquel triste transporte a ninguna parte. Las palabras habían cesado en mi mente. Como si alguien hubiera cerrado el grifo de ideas. Navegaba a través de pensamientos pero no podía alcanzar ninguno.
Después de un largo rato me digne a preguntar:
-¿Quien eres?- La chica no se inmuto ante la pregunta. Solo siguió observando el oscuro paisaje que se veía a través de la ventana. Estaba sentada todo el rato en la misma posición( con sus manos posadas en sus piernas y con su blanco cuello girado mirando a la ventana).
-No importa quien soy. Podría hacerte la misma pregunta y no sabrías responder- su lógica tenia mucho sentido,así que me resigne a seguir en silencio.
El coche freno en seco al llegar a su destino. La chica se giro y toco mi mejilla. En otra situaciones quizás me hubiera ruborizado, pero en ese momento no sentí nada. Solo nerviosismo por no saber que iba a acontecer.
- Buena suerte, viajero- dijo con una voz un poco mas cariñosa. Entonces movió su mano de mi mejilla y , con la ayuda de la otra, me empujo fuera del coche.
Me dolió un poco al caer contra el suelo. Cuando alce la vista el coche había desaparecido.
Cuando me incorpore tras una larga pausa, me di cuenta de que me encontraba en un oscuro bosque. La luz de la luna se filtraba a través de las ramas pero aun así proporcionaba poca visibilidad.
Miraba de un lado a otro temeroso de no saber nada de lo que acontecía. Miles de pensamientos impregnados de miedo recorrían mi mente. Mi corazón latía con fuerza exaltado por mi dicha.
Un rumor surgió en el bosque. Algo se acercaba a mi posición. Con gran velocidad hacia crujir todo los arboles y rugía como nada antes había escuchado.
Sin dudarlo en ningún momento, empece a correr con todas mis fuerzas . Me chocaba con todo lo que me encontraba. Estaba ciego ante la oscuridad y mis otros sentidos no estaban agudizados, mi mente los había bloqueado por el miedo.
Cuanto mas corría ,mas rápido se acercaba el misterioso ser hacia mi. Cuanto más temor sentía, mas perdido estaba. Todo estaba en mi contra.
Sin ninguna razón aparente, mi cuerpo se freno de repente. Mis piernas se habían paralizado y mi mente se había despejado. En ese momento lo comprendí. No debía huir…., tenia que ir directo a lo que se acercaba.
Empece a correr hacia el misterioso ser. ¿Quizás me había vuelto loco?¿Quizás era un suicida?. No lo se. En ese momento solo sentía un inexplicable valor que hacia mi corazón sereno y frío. El temor que residía en mi se extinguió.
Faltaban solo unos pasos contados para llegar ante mi antiguo miedo. Aunque lo tenia en frente no veía nada mas que oscuridad. Solo sentía su presencia nada mas. Lo mas probable es que mi perseguidor no tuviera forma física.
Llegue hasta él…. pero paso algo que no me esperaba. La luz me dejo ciego durante varios segundos. Parece que atravesé al misterioso ser y paso algo que escapa a toda lógica….


Observe fijamente donde me encontraba. Solo había nubes y el cielo azul. De hecho,yo estaba encima de una nube. Aquel lugar era el cielo, literalmente.
Notaba en mi serenidad y tranquilidad. Mi mente se había fundido con aquel lugar alcanzando un estado de felicidad indescriptible. Me sentía renacido, como un nuevo ser.
Anduve durante horas o eso es lo que yo pienso que fueron, pues la noción del tiempo se detiene en ese lugar. Nunca podría decir con certeza cuanto paso en realidad. Solo tenia a mi mente despierta observando cada detalle por donde pasaba. Lo malo de aquello es que todo era exactamente igual aunque avanzara miles de kilómetros parecía como sino me moviera. Pudiera ser que la cordura estuviera empezando a abandonarme por tanto ilógico suceso. Pero lo mas probable es que esa fuese la realidad.
Vislumbre a una persona a lo lejos .Desde mi posición no podía distinguirla muy bien pero viendo que no me quedaba otra opción, decidí dirigirme hacia ella.
Cuando por fin llegue, descubrí que era una preciosa chica. Su  castaño pelo ondeaba con un ligero viento. Sus oscuros ojos no estaban vacíos, al contrario, habitaba cariño y ternura. Con una voz que me traía la nostalgia de una cálida tarde de verano me hablo:
-Bienvenido al cielo,viajero
-Muchas gracias – dije educadamente- ¿Como he llegado hasta aquí?
-Es una pregunta muy fácil. Este cielo lo he creado yo para ti – me dijo haciéndome un gesto señalando todo el espacio que nos rodeaba
-¿ Por que has creado esto para mi?
-Porque eres muy especial para mi, viajero
-Pero sino te conozco de nada..- dije yo dubitativo- ¿o sí?
- Si me conoces solo que ahora no lo recuerdas. Ahora mismo no tienes tus preciados recuerdos- dijo sonriéndome- pero no te preocupes pronto los recuperaras como recobraras lo que has perdido.
-¿ Y que he perdido?- dije no entendiendo nada
- Has sufrido esta pequeña aventura por una razón
- ¿Qué razón?
- Te has buscado a ti mismo todo este tiempo. Por eso te has enfrentado a la duda y después has adquirido el valor para enfrentarte a tus miedos. Todo para llegar a tu verdad- sentí un ligero pinchazo en mi cabeza. Muchas imágenes estaban pasando por mi mente recordándome quien soy, caí al mar de los recuerdos encontrados – Empiezas a verlos , ¿verdad?
- ¿ Quien eres?- dije mientras me tambaleaba al suelo por el dolor que sufría
- Ya te lo he dicho , _ _ _ _ _ _. Soy alguien que conoces y que te protege. Estoy aquí para que vuelvas conmigo a donde debes – me ofreció su mano para ayudarme a levantarme. Cuando ya estuve en pie me miro fijamente a mis castaños ojos- Tranquilo yo seré tu luz guiá para que llegues al final de este camino.
Con su mano, me tiro hacia ella y me abrazo. Mentiría si dijera que el abrazo no se sentía como el lugar en donde me hallaba.

Acto siguiente de aquello, me desperté….

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